A tan solo 54 kilómetros de Montevideo, en el departamento de Canelones y al norte del balneario La Floresta, se alza el imponente Santuario de la Virgen de las Flores, uno de los espacios de fe más emblemáticos del Movimiento Orionita en Uruguay. Este moderno santuario guarda además un profundo valor histórico: allí residió su fundador, San Luis Orione, conocido popularmente como Don Orione.
La imagen de la Virgen de las Flores llegó desde Bra de la mano de Antonio Bersanino, inmigrante italiano que arribó a América en 1874 y se estableció en Uruguay dos años después. La escultura, una delicada talla de madera recubierta en yeso de 1,60 metros de altura, se convirtió en el símbolo de un sueño que Bersanino dedicó sus últimos años a concretar: construir en Uruguay un santuario dedicado a la veneración de la Virgen de Bra. Impulsado por esa devoción, emprendió un viaje de regreso a Italia para traer consigo la imagen que hoy continúa siendo centro de fe y peregrinación.