Fue la residencia del polifacético profesor R. Francisco Mazzoni que reconstruyó la antigua casona —que data de 1782— y la convirtió en su residencia. Atento observador de la realidad circundante, Mazzoni rescató para las generaciones futuras parte del rico pasado de la ciudad y de la región.
Con el correr del tiempo atesoró y alhajó su casa con objetos representativos del pasado colonial y patricio, y convirtió a su residencia en un museo de sitio que donó al Estado en el año 1969.
Además de recrear la vida doméstica de otrora, posee tres magníficos patios y una sala de exposiciones que permite disfrutar de muestras plásticas temporales de reconocidos artistas nacionales.